Las propiedades del Té Negro

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El té negro es quizás el té peor comprendido de todos los tés. Acusado de excitante y de aumentar la presión sanguínea, su mala publicidad ha hecho que tanto veteranos amantes del té como personas que se acercan a este mundo por primera vez lo rechacen de pleno. Sin embargo, hay que recordar que a pesar de la propaganda el té negro sigue siendo el tipo de té más popular del mundo con diferencia, y justo por esta razón es además uno de los tés más estudiados:

  • Antioxidante

-El té negro posee polifenoles. Se trata de sustancias con acción antioxidante que protegen al organismo frente a la acción nociva de los radicales libres, que debilitan el sistema inmunitario y aceleran el proceso de envejecimiento.

-Los antioxidantes del té negro ayudarían también a reducir el riesgo de enfermedades como las cardiovasculares, las degenerativas e incluso ciertos tipos de cáncer.

  • Estimulante

-A diferencia del café, el té negro es una buena bebida estimulante -que no excitante- que contribuye a despejar la mente y despertar el organismo, pero sin alterar.

  • Astringente

-Los taninos son componentes del té que le confieren su característico sabor amargo. Poseen un efecto ligeramente astringente, por lo que su consumo es beneficioso en caso de diarrea y de otros trastornos digestivos como la gastritis, entre otros.

  • Diurético

-El importante efecto diurético del té negro ayudaría a la eliminación del exceso de líquidos junto con las sustancias de deshecho del organismo.

  • Reconfortante y bajo en calorías

-Si se le añade poca azúcar o nada de azúcar se obtiene una bebida que, con pocas calorías, aporta una agradable sensación de saciedad (lo caliente sacia más que lo frío), por lo que constituye una alternativa muy saludable frente a las refrescos azucarados.
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La nariz del maestro

El té negro es el té cuyo proceso es más largo y donde la hoja de la Camellia Sinensis debe atravesar más pasos hasta convertirse en té. Marchitado, enrollado, cribado… Todo debe hacerse en su justa medida, en el momento justo. Sin embargo, cada día de cosecha es distinto, cada lote es diferente, y es el maestro de plantación el que decidirá cuando y cómo se realiza exactamente cada proceso. Esto es especialmente importante en el corazón de la elaboración de un té negro: el proceso de oxidación.

Después de un primer enrollado, cuya función es estimular los procesos enzimáticos propios de la hoja de té, la cosecha se apilará en capas muy finas (de 4 a 6 cm) durante un tiempo que oscilará entre una y tres horas. Sometidos a una temperatura y humedad controladas los compuestos de la hoja se irán lentamente transformando. La sala donde se desarrolla este proceso se encuentra permanentemente inundado por toda clase de aromas que van naciendo y muriendo conforme el “combustible” químico de la hoja va evolucionando. Dos momentos precisos comunicarán al experto el momento de detener la oxidación, las llamadas primera y segunda nariz. Es en esa segunda nariz cuando los componentes de la hoja del té negro alcanzan el equilibrio o punto de maduración ideal, y es en la medida en que el maestro sepa identificar ese momento que se disfrutará o no de un té excepcional.

Nosotros, durante nuestra estancia en Darjeeling, tuvimos la suerte de observar de cerca este momento. Puede que el lugar de cultivo, la variedad de árbol o el clima definan el carácter de un té, pero es el maestro de plantación quien le otorga su espíritu.

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